Esta entrada va dirigida a todos aquellos que estáis montando una empresa, o bien ya la tenéis en marcha pero estáis detectando ciertas carencias que os hacen quedaros atrás. Necesitáis reactivar vuestro plan de comunicación y marketing pero no sabéis cómo, ¿verdad?

 

ASPECTOS GENERALES A TENER EN CUENTA

Obviamente un plan de marketing es mucho más complejo, mucho más amplio y mucho más detallado de lo que podemos explicar en un artículo que, buscando poder serviros a todos, plantean dicho tema desde una perspectiva general. Pero queremos que entendáis el concepto del plan de Marketing, los puntos que debe tener y, sobre todo, las herramientas que hay que utilizar para analizar con profundidad nuestra empresa y poder así hacer el mejor plan de marketing posible.

Cabe señalar que, por cierto, el plan de marketing debe estar reflejado al menos en su primera fase inicial dentro del plan de negocio, ya que el marketing es una parte fundamental de cualquier empresa.

Además, un plan de marketing nos servirá para ahorrar tiempo y dinero, porque con él habremos establecido unas metas concretas para nuestra empresa y esa información previa puede suponernos una enorme ventaja: cuando uno conoce esas metas y tiene herramientas que le ayuden a alcanzarlas, le será mucho más fácil focalizar esfuerzos ahorrando con ello tiempo y dinero.

PARA CONSEGUIR RESPUESTAS VALIOSAS, HAZTE LAS PREGUNTAS ADECUADAS

Así, para conseguir adaptar el plan de marketing, tenemos que comenzar haciéndonos unas preguntas muy concretas que requieren de mucha introspección: tenemos que conocer muy bien lo que somos y lo que queremos ser y, si ya tenemos la empresa en funcionamiento, qué es lo que hemos hecho para conseguirlo y si ha dado los frutos esperados. En realidad es tan fácil como pensar en el quién”, qué”, “cómo”, cuándo”, dónde y por qué del periodismo pero adaptándolo un poquito.

¿Qué es mi empresa? Por ejemplo, os diré que mi empresa se llama La Estación del Marketing y es una pequeña agencia de comunicación en la que yo soy la cara visible y con la que pretendo ayudar a las personas que tienen unas carencias comunicativas o que  no saben cómo llegar a sus clientes.

Así que plantearos: ¿Qué es vuestra empresa? ¿Por qué nace, cuando nació o por qué vais a crearla ahora? ¿Con qué objetivo? ¿Qué problema queréis solucionar de vuestros clientes potenciales? ¿Cuál es ese cliente potencial? Para que producto o servicio sea realmente valioso y útil a ese cliente ideal mío, ¿ cómo debe ser? ¿Hay más gente que está haciendo lo que hago yo? En caso de ser una respuesta afirmativa, ¿lo hacen es en mi entorno? ¿Tengo competidores directos en internet? ¿Cómo se comunican con sus clientes? Si mi empresa ya está en marcha, ¿cómo es mi presencia online? ¿Tengo redes sociales? ¿Con qué tono hablo a mis clientes? ¿Cuánto tardo en contestarles?

Hasta aquí, parece fácil, ¿verdad? Pero recuerda: para conseguir los mejores resultados posibles, es importante que hagamos un ejercicio de análisis profundo, ya que, cuanto más detalladas sean nuestras respuestas, más y mejor podremos conocer tanto nuestra empresa como los objetivos de la misma.

Como veis, hacemos una especial hincapié en el tema de la presencia online, los canales que queremos utilizar, las estrategias del entorno 2.0 que queremos adoptar, etc. Pero no hay que olvidar que el marketing va más allá de eso: no es sólo un canal de comunicación, es un entorno nuevo y completo que se suma como una faceta más de nuestra empresa que hemos de tener en cuenta.

OBJETIVOS SMART.

Ya en los años 60 se habló de las cuatro “P” del marketing que son: Producto, Precio, Promoción (o lo que aquí llamamos comunicación) y Punto de venta o distribución del producto. Este es un buen momento para plantearse todo lo relativo a estos cuatro factores del marketing, porque si analizamos bien esto, si lo conjugamos con las preguntas de las que acabamos de hablar sacaremos unas buenas ideas y pistas para establecer los objetivos de nuestra empresa.

Estos objetivos deben ser lo que se conoce como “Objetivos SMART”. Smart es una palabra inglesa que significa “inteligente” pero, además, podríamos decir que se trata de un juego de palabras, ya que en este caso la palabra corresponde a las siguientes sílabas:

S corresponde a “específico”: Específico quiere decir que deben ser unas metas concretas, unos objetivos concretos.

M, de “medibles”: Deben ser cuantificables. Parece un poco difícil pero esto es primordial, es muy importante en el marketing online poder medir cada acción que realizamos, para así saber si lo estamos haciendo bien, si esta estrategia sirve o no a nuestros objetivos  o si estamos obteniendo el resultado esperado o no.

A, de “alcanzables”: Deben ser objetivos ambiciosos pero realistas y, sobre todo, adaptables: que podamos, según transcurre nuestro plan de marketing, ir adaptando a las necesidades que vayan surgiendo.

R, de realistas: Ya que, como decíamos, tienen que ser alcanzables, asumibles y factibles.

T, de “tiempo”: Por último, tenemos que establecer un periodo en el que se tienen que dar esos objetivos. Es decir, tenemos que definirlos en el tiempo y establecer plazos.

De todas formas, en el próximo artículo de esta serie, entraremos más a fondo con esto de los objetivos de nuestra empresa.

PRIMER PUNTO DE NUESTRO PLAN DE MARKETING: PRESENTACIÓN DEL ESTADO GENERAL DE NUESTRA EMPRESA Y SUS INICIOS.

En primer lugar, tenemos pues que presentar nuestra empresa: cuándo nace, por qué nace, para qué, por qué…en definitiva, todo lo que nos hemos planteado en un principio.

En segundo lugar, tenemos que hablar de la situación de nuestra presencia en el entorno digital, en redes sociales o de lo que esperamos de las mismas (aunque, más adelante, profundizaremos más en este punto). Ahora mismo sólo tenemos que hablar de, si la empresa ya está en marcha, de qué canales utilizamos, si tenemos redes sociales, si tenemos página web, si la estamos proyectando ahora qué esperamos obtener de ella, etc.

Respecto a las redes sociales, si ya las utilizamos, cuántos seguidores tenemos, cuántas publicaciones hacemos, si estas publicaciones gustan y obtienen resultados, cada cuánto tiempo publicamos, si esto

está funcionando o no, etc. Si no tenemos todavía redes sociales; para qué las vamos a querer usar y cómo creemos que debemos hacer llegar nuestros mensajes a nuestros clientes, etc.

Respecto a la página web, tenemos que plantearnos si nuestra web sirve a los objetivos de la empresa, si realmente es una página útil para el cliente y si ofrece la información necesaria, si ofrece también un canal de comunicación con el cliente, si tenemos formulario, acceso a la newsletter,etc. Si nuestra empresa aún no está en marcha, es importante plantearnos qué información queremos que tenga, cómo la ofrecerá y presentará, qué medios vamos a usar para comunicarnos con los clientes, etc.

También será bueno buscar nuestra marca tanto en Google como en los demás buscadores para hacernos una idea, en base a los resultados que arroje, de la imagen que tenemos, qué información hay disponible sobre nosotros, etc. Otro factor importante será que esta búsqueda nos permitirá conocer qué están hablando de nosotros, tanto nuestra competencia como nuestros consumidores.

Además, habermos de plantearnos la necesidad o no de contar con un blog: para qué lo utilizaríamos y con qué fin y, en caso de contar ya con ello y tenerlo en funcionamiento, debemos estudiar si estamos haciendo un uso eficaz del mismo para que sirva, con sus contenidos, a potenciar la imagen de nuestra empresa, como canal de comunicación con los clientes, etc.

Bajo mi punto de vista, si bien cada caso es único y debe ser estudiado y valorado en profundidad, en la mayoría de ocasiones el blog es necesario, son muy pocas las veces que un blog no puede ayudar a una marca en su estrategia de marketing online.

El tercer apartado es el entorno y el estado del sector. Por ejemplo, si voy a montar una agencia de viajes ‘online’, tengo que estudiar no sólo cómo está el ámbito de las agencias de viajes online, sino que también tengo que estudiar el estado del turismo en España y, sobre todo, el de los mercados emisores.

Si yo voy a vender, por ejemplo, a gente en China, tengo que conocer muy bien el mercado chino, el estado del turismo español y el estado de las páginas web que ofrecen estos servicios a China. Con esto quiero decir que, en definitiva, hay que conocer todos los ámbitos del sector en el que vamos a trabajarlo y, sobre todo, la relación de este sector con las nuevas tecnologías: ¿es un mercado ya existente?, ¿emergente?, ¿el usuario entiende internet como un buen canal para este sector?

También será muy interesante estudiar el uso de las redes sociales por parte de los distintos agentes que conformen nuestro mercado. Si seguimos con este mismo ejemplo, ¿la gente tuitea dónde quiere ir?, ¿la gente pregunta a las agencias por las redes sociales qué ofertas tienen? Todo esto nos ayudará muchísimo a elaborar planes eficaces de comunicación.

Y, para finalizar, el último punto es el relativo a la competencia. Tenemos que identificar a nuestros competidores y estudiarlos, buscarlos en internet: Quiénes son, qué web tienen, cómo usan las redes sociales, etc.

TÉCNICAS DE ANÁLISIS DEL ENTORNO Y LA COMPETENCIA DE UNA EMPRESA

Para que estos dos últimos apartados, entorno y competencia, queden acotados lo mejor posible hay numerosas técnicas de análisis que podemos adoptar, métodos de análisis ya establecidos súper valiosos que nos van a servir para ayudarnos a entender estos factores.

Uno de estos es el conocido como Análisis de las cinco fuerzas o Análisis Porter. Este nos ayudará a valorar esas fuerzas que, efectivamente, harán que sea más propicio o más difícil para una empresa el éxito en su entorno.

Las cinco fuerzas a analizar sin las siguientes:

La primera, la intensidad y densidad de competencia, en segundo lugar el análisis de las barreras de entrada. Las barreras de entrada son aquellos impedimentos que dificultan el que una empresa entre en ese mercado. Normalmente los impedimentos más comunes suelen ser: la necesidad de una tecnología muy específica y costosa, una normativa difícil, una gran inversión, etc.

La tercera son los productos de sustitución. Estos son aquellos productos que, aunque no pertenecen a mi mercado, sí que son competencia del mío porque satisfacen la misma necesidad de mi consumidor.

El cuarto y el quinto son el poder de negociación de los clientes y de los proveedores: esto es, la fuerza que tienen sobre el mercado. Por ejemplo, las eléctricas hacen que los consumidores tengan muy poca capacidad de negociación, es muy difícil que cambiemos a otro tipo de suministro para la energía de nuestra casa, por ejemplo.

Otro paso imprescindible es analizar nuestra competencia: tenemos que analizar nuestra competencia atendiendo a los siguientes criterios: Competencia por productopor categoría de producto, la competencia genérica y por nivel de presupuesto. Todo esto es extrapolable al entorno online: quiénes son mis competidores por palabras clave, por número de visitas, por temática, etc.

Para terminar, el último tipo del que vamos a hablar es el Análisis DAFO. Este responde a las siglas de Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades. Normalmente este tipo de análisis es un de los más famosos pero, por desgracia, también suele ser el peor utilizado de todos. Generalmente, al utilizar este análisis meramente como una lista que enumera cada uno de los elementos de las distintas categorías, se pierde mucha información.

Es verdad que plasmar todo esto nos ayuda a identificar, efectivamente, cuáles son estas debilidades, fortalezas y amenazas, pero para poder sacar el máximo partido a toda esta información tan valiosa lo ideal sería utilizar una matriz de confrontación, dando un valor específico a cada uno de estos elementos y colocándolo en tablas. De los cuadrantes resultantes sacaremos mucha información y muy valiosa porque así encontraremos con mucho detalle y muy específicamente qué factores debemos potenciar, a cuáles prestar atención, cuáles vigilar más de cerca, etc.

Del análisis de todos estos factores, sumados a esas preguntas que nos hemos hecho, al estado de la empresa y, sobre todo, a lo que esperamos de la misma, sacaremos conclusiones que nos ayudarán a establecer esos objetivos SMART que decíamos, y con los que entraremos de lleno en la próxima entrega de esta serie de artículos sobre cómo hacer el plan de marketing para nuestras empresas.

Para quienes queráis profundizar más aún en este tema, os dejo con el vídeo en el que tratamos este primer punto del Plan de Marketing Digital.

Y tú, ¿te has hecho las preguntas adecuadas? ¿Sabes qué rumbo debe seguir tu empresa para llegar a tus metas?

¡Nos leemos en el próximo artículo de la serie!

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